Esta misma semana, se leía por
Twitter la noticia de la posible retirada de Steve Nash debido a sus problemas
físicos.
Steve Nash es para muchos,
uno de los grandes de la NBA. Y en mi caso personal, un referente, el jugador
que consiguió provocar la ilusión de un niño pequeño al verle jugar. Es un
jugador impresionante, uno de los Playmakers por excelencia, pero quién somos
para hablar de él, los números ya lo hacen, y nombrarlos sería llenar de
números un palmarés más que destacado dónde sólo queda un trofeo de campeón de
la NBA, la espina por la que se marchó de Phoenix a fin de recalar en Los
Ángeles Lakers en el proyecto que parecía iba a traer otro anillo, pero que no
fue así.
El hecho de que Nash se
retire causa un sentimiento de alegría a la vez que de tristeza. Por un lado,
por haberle visto jugar, por otro, por no volver a verle. Pero aun así, sin
caer en comparaciones, el espectáculo en la NBA está asegurado.
Se habla mucho de jugadores
como Curry o Chris Paul, los cuales encandilan y están a un nivel de juego
increíble, pero no olvidemos que aunque no lo parezca, ya llevan unos años en
la liga.
Me refiero más bien, a la
sangre más joven de la liga, estoy hablando de tres jugadores en concreto.
En primer lugar, aunque no
tan mediático como los otros dos, aparece en este Little Three, el número uno
del Draft de 2010, John Wall, el jugador de los Washington Wizards, tiene 23
años, y ha demostrado ser uno de los jugadores a tener en cuenta tanto esta
temporada, como las vinientes. El año pasado promedió 18.5 puntos por partido,
y 7,6 asistencias en la que fue su tercer año en la liga. En su futuro más
cercano sigue estando la capital, pero si el equipo no crece, no sería de
extrañar un posible traspaso a un equipo más grande, dónde el jugador acabaría
de explotar ese talento que tiene.
En segundo lugar, un abuelo
de 21 según una campaña publicitaria de una marca de refrescos, el líder de los
Cleveland Cavaliers, Kyrie Irving, sucesor de John Wall como elección número
uno del Draft en 2011. El Rookie del año 2012 promediando 22 puntos por partido
y más de 5 asistencias, se erigió ya como un líder en su equipo, un referente,
un jugador All Star ganador de concurso de triples todo sea dicho, y llamado a
ser uno de los grandes de esta liga.
Y por último, otro
Playmaker, sucesor no en cuanto a la elección del Draft, pero sí como Rookie
del año, estamos hablando de Damian Lillard, un jugador que el año pasado ya
demostró de lo que es capaz y que este año, junto al gran arranque de su
equipo, Portland Trail Blazers al cual está liderando de una forma muy madura,
se postula como uno de los grandes de la NBA. Además, tiene algo en su juego
que encandila al espectador. Ayer ya lo demostró en la victoria ante Golden
State Warriors con sus 20 puntos 9 asistencias.
Lo mejor de estos tres
jugadores, además de todo lo que representan, es su capacidad de liderazgo, su
madurez, cómo agradan al espectador, y sobre todo, el margen de mejora y su aportación
a la NBA.
Además esta misma temporada
estamos viendo uno de los jugadores de futuro, Michael Carter-Williams que pese
a ser Rookie goza de minutos, y responde al público con espectáculo.
En resumen, aunque llegue el
momento de la retirada de ciertos jugadores, sabemos ya, que en lo que respecta
a la posición de base al menos, tenemos años para disfrutar con este nuevo
relevo generacional.
Por: @BPolideportivo

.jpg)
Publicar un comentario