"YO NO SOY UN MOSES O UN KAREEM, PERO ESTOY INTENTANDO SER EL MEJOR DEL RESTO".

Y vaya si lo hizo. Bill Laimbeer, se convirtió en uno de los grandes pívots de su época, y no sólo por su dominio del rebote (máximo reboteador de la NBA en el 86 con 13,1 de media) y la intimidación, también fue el primero de los jugadores interiores grandes (2,12) que salían a lanzar desde el perímetro, fue un adelantado a su época, precediendo a los Garbajosa, Fucka y tantos otros que inundan ahora el baloncesto moderno.


   El inicio de la carrera de Laimbeer no auguraba que acabaría sus días como jugador de baloncesto con dos anillos y cuatro nominaciones para el All-Star. Tras un mediocre paso por la universidad de Notre Dame (7 puntos y 4 rebotes de media), y ser drafteado por los Cavs en el puesto 21 de la tercera ronda (puesto 65 total), tuvo que emigrar al Pinti Inox de Brescia (Italia), donde una gran temporada (20 puntos y 12 rebotes) hicieron que volviera al equipo que lo había drafteado. Pero su paso por los Cavs fue tan efímero como infructuoso, siendo traspasado a los Pistons a mediados de la temporada 81-82.
   Y en ese final de la temporada 81-82 comenzaron a fraguarse lo que serían posteriormente los "Bad Boys" campeones,  y la verdadera historia de Laimbeer,ya que al inicio de esa campaña los Pistons se habían hecho con los servicios de Isaiah Thomas en el draft (número 2) y de Vinnie "Microondas" Johnson procedente de los Sonics. 

Dos temporadas después llegaría el técnico Chuck Daly, en 1985 entraron en el equipo Joe Dumars y Ricky Mahorn, y al año siguiente llegaron John Salley, Dennis Rodman y Adrian Dantley. Los "Bad Boys" ya estaban juntos, formando un equipo que dejaría una profunda huella en la liga durante los siguientes años, siendo seguramente el equipo que ha jugado más distanciado de los estándares de juego habituales de la liga, practicando un baloncesto que le produciría la antipatía y el odio de los aficionados del resto de equipos, ya que primaba la defensa sobre todo lo demás, llegando a veces al límite con la violencia, pero haciendo campeón por primera vez a la franquicia de Michigan.

   Su fama y leyenda hicieron que los Pistons el dorsal 40 de su camiseta, siendo el máximo reboteador de la historia de la franquicia y con más de 10.000 puntos y 10.000 rebotes cuando se retiró.
   Pero Bill Laimbeer no pasará a la historia sólo por sus grandes éxitos deportivos o su innegable calidad como jugador, siempre será más recordado por ser duro, el jugador más duro que recuerda la liga dentro del equipo más duro que recuerda la liga, y por ser tremendamente expeditivo en su defensa. No había nada que le gustara más que sacar de quicio a sus rivales, y usaba cualquier medio a su alcance para lograrlo: codazos, puñetazos, patadas, "trash talking"... y hasta una máscara protectora que le daba un aspecto más fiero. Tuvo peleas con todas las grandes estrellas de la liga de su época, desde Jordan a Bird, nadie se escapaba. Su fama de jugador duro fue tal que Nintendo sacó  un juego para su consola SuperNes en 1991, el "Bill Laimbeer's Combat Basketball"; y los Beastie Boys le dedicaron una canción llamada "Tough Guy".

   Hay dos momentos en la carrera de Laimbeer que definen perfectamente toda su carrera.
El primero ocurrió en el segundo partido de las finales contra los Blazers de Drexler, Porter o Petrovic (un equipazo), partido que sería el único que perderían los Pistons en toda la serie, pero este partido será recordado como el día que en une exhibición de tiro portentosa, Laimbeer igualaría el récord de triples en un partido de las finales hasta ese momento con 6, récord que superarían posteriormente jugadores de la talla de Pippen o Ray Allen (con 7).

El segundo momento que nos define perfectamente la otra cara del Laimbeer jugador ocurrió en abril de 1990, en un partido contra los Sixers de Charles Barkley. Es una de las batallas más recordadas de la NBA, y empezó cuando Mahorn, compañero de batallas hasta el año anterior de Laimbeer en los Pistons y que ahora es su ayudante en el cuerpo técnico de las Detroit Schock de la WNBA, anota una canasta con falta personal de Rodman y Laimbeer le devuelve el balón empujándoselo contra la cara, y no contento con eso luego le dió un codazo en el pecho y una "leve" colleja. Barkley, que llevaba todo el año desafiando a Laimbeer y pasaba por allí le lanzó un par de puñetazos al bueno de Bill, enzarzándose los dos en una trifulca con Laimbeer que necesitó de ambas plantillas casi al completo para separarlos. Al final sanciones a multas para miembos de los dos equipos, con especial gravedad en los casos de Barkley, Laimbeer y Hastings, que también le soltó un puñetazo a Barkley en el fragor de la batalla. Posteriormente, recrearon la pelea para la pelicula "Hot Shots".
Se retiró diciendo que se iba porque ya no podía ni saltar una guia telefónica, pero dudo que en ningún momento de su carrera pudiese. 

                                                                                                                         Emilio Ramos.
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